Arxiu de l'autor: Antonio Giner

Del Rif a Vistabella

La intervención en la guerra civil española de mercenarios y tropas regulares marroquíes, que masivamente cruzaron el Estrecho de Gibraltar con el apoyo aéreo de Italia y Alemania, fue un factor decisivo para que Franco ganara la guerra. El número total de estos efectivos nunca se ha llegado a conocer con exactitud, si bien la mayoría de las fuentes coinciden en señalar que fueron entre 70.000 y 100.000 los hombres de entre quince y cincuenta años que cruzaron a la península.

Apenas consolidada la sublevación se crearon cuatro tabores de Fuerzas Regulares Indígenas y de la Mehala, y durante la primera quincena de octubre de 1936 se sumaron diez nuevos tabores procedentes del ejército marroquí. El Tabor era la forma organizativa en la que estaban estructurados los grupos de Regulares creados por España con personal indígena en los territorios ocupados a Marruecos, la Mehala era el nombre que recibía el ejército regular marroquí. El primer Tabor se creó en 1911 y estaba formado por cuatro compañías de infantería y un escuadrón de caballería.

La inmensa mayoría de los marroquíes que apoyaron a Franco, ya fueran voluntarios o encuadrados dentro de las unidades de Regulares, procedían de zonas muy deprimidas, especialmente del Rif, y lo hicieron por motivos económicos más que ideológicos, aunque se les intentó inculcar la idea de que iban a pelear en una guerra santa. Resultaba muy atractiva la oferta de una paga de 180 ptas, una lata de aceite y cuatro kilos de azúcar que recibirían cada mes, con esto podían ayudar a sus familias a sobrellevar la miseria.

Una vez trasladados a la península, Franco no dudó en utilizar las tropas africanas como carne de cañón y arma psicológica. La entrada en las poblaciones a sangre y fuego, las matanzas de civiles, las torturas y violaciones, no hubieran podido llevarse a cabo sin la complicidad de los mandos. Además el robo y el botín eran normalmente tolerados para tener contenta a la tropa, aunque hubo casos en los que se castigó a los culpables de estos delitos, como ocurrió en el caso del mas del Pinaret que comentaré más adelante.

Al finalizar la guerra los marroquíes fueron rápidamente repatriados a su país, solo se quedaron los que fueron enrolados en la Guardia Mora de Franco, y un número reducido que continuó actuando con algunas unidades del ejército, en la persecución de los guerrilleros antifranquistas hasta los años 50. Los excombatientes estuvieron cobrando durante muchos años una mínima paga, en 2005 aún quedaban 4.800 pensionistas entre titulares y viudas.

Ofici de l’Alcalde Ramón Miralles Monfort que informa el Governador civil sobre el soterrament de soldats marroquins. 1940-10-09. Vistabella del Maestrat. Arxiu Històric Provincial de Castelló

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El número de marroquíes muertos en la guerra española se calcula en unos 20.000, de estos solo unos pocos fueron enterrados en cementerios (en nuestra provincia únicamente en El Toro y Castelló), la mayoría quedaron en los campos de batalla. Cuando ya había pasado el frente, al encargado del cementerio ayudado por otros hombres, se le ordenaba la inhumación de los cadáveres encontrados dentro de cada municipio. En 1940, parece que con la intención de proporcionar un lugar de entierro adecuado a los musulmanes, los gobernadores civiles enviaron una circular a los alcaldes de los municipios por los que había pasado el frente de guerra, preguntando por el número de marroquíes enterrados en cada pueblo. En octubre del mismo año el gobernador civil de Castelló ya había recibido la información requerida, y elaboró un listado en el que se indica un total de 202 marroquíes enterrados en la provincia, de los cuales cuatro fueron enterrados en Vistabella, aunque probablemente el número real sea mayor, tenemos referencias de al menos cinco. En la relación de los 37 fallecidos en el hospital de campaña que las tropas rebeldes montaron en la casa de Polo al ocupar el pueblo, figura como fallecido el 18 de junio de 1938, un soldado con el número 4938 perteneciente al “7º Tabor Mehal del Rif”, con toda seguridad marroquí. Los cuerpos de los fallecidos en el hospital fueron enterrados en una fosa común en el cementerio de la localidad. Este es el único caso documentado, el resto lo conocemos por testimonios de los vecinos.

Las tropas del 1er Tabor de Tetuán tomaron la Serra de la Batalla el 2 de junio de 1938, la 2a compañía del Tabor continuó avanzando hasta cruzar el Pla Amunt y desalojar las posiciones republicanas al sur de Vistabella, ocasionando más de sesenta muertos. Pasaron por el mas  dels Arcs donde ejecutaron a dos desertores republicanos que intentaron entregarse, y pernoctaron esa noche a pocos metros de la masada. Al día siguiente llegaron hasta el mas del Collet donde fueron recibidos con un contraataque que ocasionó otro muerto entre los marroquíes, este según parece fue enterrado en las proximidades de la masía. La respuesta a este contraataque de los republicanos fue la ejecución de 12 guardias de asalto capturados en las posiciones del mas del Collet y enterrados en dos fosas comunes, una de ellas perfectamente localizada. Esa misma noche, mientras las tropas del 1er Tabor de Tetuán pernoctaban ya en Vistabella, dos soldados marroquíes intentaron asaltar la vivienda del mas del Pinaret, desde dentro los masoveros atrancando la puerta lograron impedir el asalto, y los soldados efectuaron varios disparos sobre la misma antes de retirarse. Estos dos marroquíes fueron fusilados al día siguiente por orden de los mandos franquistas y les enterraron en el exterior del cementerio por ser musulmanes, es el único caso conocido en la zona en el que se castigó este tipo de fechoría.

El último caso lo conocemos gracias al testimonio de Ángel Tena Monferrer entonces vecino de Vistabella, afirma conocer el lugar exacto donde enterraron a otro marroquí, la fosa estaría ubicada en el Pla Amunt a la altura del mas de l’Alberta, cerca de la pista que cruza la rambla.

Fuentes:
González García, Clemente. Entre Peñagolosa y Espadán. Secretos de un campo de batalla. Editorial de Tinta, S.L. 2014.

En línea:
Lamraoui, Mohamed. La participación árabe en la Guerra Civil española. Trabajo fin de máster.

Barbuello, Tomás. (13 de marzo de 2018).  Los moros en la cruzada de Franco. El País.

Boughaleb, El Attar. (17 de agosto de 2018). Los marroquíes en la Guerra Civil. El País.

Tur, Francesc. (15 de septiembre de 2018). Los moros de Franco. Ser Histórico. Portal de Historia.

Madariaga, Maria Rosa. Los moros que trajo Franco. Alianza Editorial. Madrid, 2015

Porcar, Juan Luis. Soldats morts a l’Hospital Militar de Vistabella i soterrats al cementeri de la localitat. En: Grup per a la Recerca de la Memòria Històrica

Ródenas, Queta. Soldados marroquíes enterrados en la ciudad de Castellón y provincia durante la guerra civil. En: Aula Militar Bermúdez de Castro

Un cuartel en el Mas Cremat

En el año 1947 se instaló un destacamento provisional de la guardia civil en el Mas Cremat, agrupación de masías alejadas de Vistabella unos 14 kms dentro de la Sierra del Boi. La fecha exacta del inicio de la actividad de este grupo de guardias civiles (seguramente un jefe de puesto y cuatro guardias) se desconoce, aunque con toda seguridad fue posterior al 23 de junio, fecha en la que fue asesinado Joaquín Edo Pitarch en el Mas de Sant Bertomeu. Tampoco se conoce la fecha de clausura del destacamento ni los nombres de los guardias allí destinados, sabemos gracias a Ricardo Pardo Camacho del Aula Militar Bermúdez de Castro, que ni en las Guías Generales de Castelló de 1947/48, ni en los escalafones de 1952/53, aparece referencia alguna.

Mas Cremat. 2017. Foto de Antonio Giner

El objetivo de la guardia civil era controlar la actividad guerrillera antifranquista en los aledaños del barranco del río Monlleó, zona estratégica colindante con los términos municipales de Mosqueruela, Vilafranca, Benassal y Culla, y escenario de varias acciones de la Agrupación guerrillera de Levante (A.G.L.) en 1947, todas ellas minuciosamente descritas en los informes de la guardia civil y en varios trabajos de historiadores.

[…] Al anochecer del 31 de marzo (1947) se presentaron ocho guerrilleros en la masía Cremat en el término de Vistabella (Castellón) y bajo amenazas de muerte exigieron a su dueño Juan Vicente Fabregat la entrega de 40.000 ptas, como multa que le imponían por haber denunciado el paso de unos guerrilleros que se dirigían a Francia. Al manifestarles que no tenía el dinero, se llevaron secuestrados a dos de sus hijos, que fueron liberados al día siguiente tras la entrega de 7.500 ptas, aunque le advirtieron que buscase el resto del dinero exigido, pues irían a cobrarlo más adelante […] Los hijos de Juan Vicente eran Juan y Landelino. Proceso a Vicente Galarza “Andrés”, jefe de la AGL, ACGM, Valencia, Sumarísimo 85-V-47, f. 538. Otras fuentes indican que el pago fue de 13.500 ptas, vid. APCE, Madrid, Movimiento Guerrillero, caja 105, carpeta 4-11, f. 73. Informe del 33o Tercio de la G.C.

Aquí hay que añadir que a otro vecino del mas Cremat, Gregorio Celades Edo, también le reclamaron el pago de 6.000 ptas por haber colaborado en la detención de los cuatro huidos, según consta en informe de la guardia civil.

[…] El 31 de mayo a las 11 de la noche se presentaron tres guerrilleros en el mas Cremat del término de Vistabella (Castellón) donde pidieron comida, les ofrecieron huevos y tomaron dos cada uno, pretendieron pagar su importe pero el dueño no quiso. Al marchar, tras haber estado en la masía unos tres cuartos de hora, se llevaron tres camisas usadas y dos pellejos de vino vacíos. Advirtieron al dueño que no diera cuenta de su presencia a la G.C. hasta pasados dos días “pues ellos se enterarían y en caso de hacerlo lo pagarían caro. No hubo atropello alguno, incluso le dieron la mano al despedirse”. Al celebrarse la romería desde Culla a la ermita de San Juan en Peñagolosa el lunes 2 de junio a las 9 de la mañana, pasaron por esta masía. Compuesta la comitiva por el cura de Culla y numerosos feligreses, les salió al paso Juan Vicente Salvador, el masovero del mas Cremat, y les dijo “que anduviesen con cuidado pues por allí habían estado los bandoleros”. Transcurridas las 48 horas que habían ordenado los guerrilleros, el martes día 3, a las dos de la madrugada, Alejandro Albert Monferrer, el dueño de la masía, y Juan Vicente Salvador, su mediero, subieron a Vistabella y se presentaron en la casa cuartel donde dieron cuenta. […]
Escrito fechado en Castellón el 7 de junio de 1947 del gobernador civil de la provincia al ministro de la Gobernación y al director general de Seguridad, AHP, Castellón, Gobierno Civil, caja 11.245.

[…] El 23 de junio en Vistabella (Castellón) una partida de seis guerrilleros asesinaron al ermitaño de la ermita de San Bartolomé, posiblemente por haberles delatado. Sobre las nueve y media de la noche cuando se hallaba sentado en un muro inmediato a la ermita su ermitaño Joaquín Edo Pitarch, de 55 años, vecino de Vistabella, acompañado de Manuela, su hija de 6 años, se les presentaron seis guerrilleros, que se dirigieron hacia éste. En ese momento acudió también su otra hija, Adelina, de 20 años, que regresaba con el ganado y vio mientras lo encerraba en el corral como hablaron con su padre y le preguntaban si tenía armas. Le ayudaron los guerrilleros a encerrar los animales y le indicaron que se diera prisa. Una vez terminaron le ordenaron que entrara en la casa junto con su hermana pequeña, y una vez dentro les cerraron la puerta. Los guerrilleros al momento efectuaron seis disparos sobre el vientre del infortunado, dándose a la fuga a continuación. Al oír quejarse al padre, la hija y su esposa salieron de la casa a los diez minutos, y le encontraron malherido, falleció media hora después. Este asesinato causó extrañeza pues el ermitaño mantenía gran simpatía con todos los masoveros. Se achacó esta venganza posiblemente a que en el año 1940 cuatro huidos que pretendían pasar a Francia fueron detenidos por fuerzas del puesto de Vistabella, al recibir una confidencia del dueño del mas Cremat y posiblemente creyeran que el ermitaño también hubiera sido partícipe de esta denuncia, pues había una gran relación y amistad entre ambos. […]
Escrito fechado en Castellón el 28 d junio de 1947 del gobernador civil de la provincia al ministro de la Gobernación y al director general de Seguridad, AHP, Castellón, Gobierno Civil, caja 11.245.

Las anteriores reseñas están publicadas en el libro de SANCHÍS ALONSO, José Ramón. “Maquis: Una historia falseada. La Agrupación Guerrillera de Levante : desde los orígenes hasta 1947”. Zaragoza. 2007. Departamento de Educación, Cultura y Deporte, Dirección General de Patrimonio Cultural, Gobierno de Aragón y Asociación Pozos de Caudé (Teruel) 2 vols. pp. 816, 817 y 822.

Los motivos de la ejecución de Joaquín Edo, del secuestro de Juan y Landelino, y de la extorsión a Gregorio Celades recogidos en los informes de la guardia civil, aunque ciertos, son  incompletos. Basándonos en dichos informes, en otros existentes en los archivos del P.C.E. y en los testimonios coincidentes de varios vecinos, podemos aclarar un poco esta historia. Por otra parte todos coinciden también en que la detención de los huidos de la coveta del Soero, se produjo en 1939 y no en 1940 como indica la guardia civil, y es muy probable que fuera así ya que existe una entrada en el libro de actas municipales de 1939 en la que figura el coste de la manutención de varios forasteros detenidos en los calabozos de Vistabella.

17-9-1939 […] Aprobar y pagar los gastos realizados por la manutención de varios detenidos forasteros durante cinco días que importa la cantidad de 114’50 ptas. y que dicha cantidad se pague del capítulo de imprevistos. […] Actas municipales, AMV tomo 20.

Pepito de Mosqueruela. Archivo provincial de Teruel. Imagen cedida por Raül González Devís, autor de “Maquis i masovers”

En resumen se puede afirmar que estas acciones del grupo guerrillero de José Vicente Zafón “Pepito de Mosqueruela”, fueron consecuencia de la denuncia ante la guardia civil que ocasionó la detención y posterior fusilamiento de los huidos, después de ser sometidos a interrogatorios durante varios días. Los detenidos eran cuatro soldados republicanos fugitivos que intentaban llegar a Francia después de finalizar la guerra en 1939, y estuvieron varios días esperando la recuperación de uno de ellos que viajaba herido.
Juan Vicente Fabregat después de que pasaran por su masía pidiendo comida, les denunció en el cuartelillo de Vistabella y preparó con la guardia civil un plan para capturarles con la ayuda de otros vecinos armados, entre ellos Joaquín Edo Pitarch. Con engaños les convencieron de ir por la noche a cenar al Mas Cremat, allí el grupo de vecinos consiguió reducirlos y atarlos y mandaron aviso a Vistabella. Hasta que la guardia civil se presentó por la mañana, como afirman varios testimonios, Joaquín Edo maltrató a uno de ellos lanzándole cerillas encendidas al pecho descubierto. Después de varios días, cuando fueron sacados del calabozo y trasladados, los detenidos presentaban un estado físico lamentable y fueron obligados a subir a un camión atados entre ellos mientras eran golpeados con un vergajo.

Posteriormente a estas detenciones el jefe de puesto de la guardia civil de Vistabella, el cabo Juan Bezares García, fue ascendido de grado, y el vecino del Mas Cremat y colaborador de la guardia civil, Manuel Vicente Barreda, ingresó en el cuerpo siendo trasladado a Benicassim para protegerle de posibles represalias. También se creó un “Somatén” en el que participaron varios vecinos de masías de la zona adictos al Régimen. El destacamento del Mas Cremat duró pocos años, sabemos que en 1952 ya no existía, ya que en los informes de la guardia civil no figura entre las fuerzas que participaron en la redada organizada para capturar al guerrillero Isaías Jiménez Utrillas “Maquinista” que finalmente fue encontrado asesinado en una balsa próxima al Mas de Monsó.

Como dato complementario hay que añadir que algunos vecinos eran obligados a llevar suministros al destacamento desde Vistabella, se les encargaba un trabajo al cual no podían negarse y por el que no se cobraba. Eduardo Safont recuerda que tendría unos 19 años cuando transportó con su macho la comida que los guardias recibían del economato de la guardia civil.

IN MEMORIAM. Epifanio Pitarch Gascó (1899-1947)

En palabras del historiador Salvador Fdez. Cava, la memoria histórica es como una lluvia fina y persistente que poco a poco va calando. La recuperación de la memoria de quienes lucharon contra el fascismo y padecieron la brutal represión de la dictadura es una tarea necesaria y obligada por decencia democrática.

Epifanio Pitarch Gascó desapareció en manos de la guardia civil después de ser detenido en Vistabella en 1947, acusado de colaborar con el movimiento guerrillero antifranquista. Estos son datos ya conocidos, pero gracias a algunos testimonios y a las investigaciones realizadas durante estos últimos años en diferentes archivos, y sobre todo a la persistencia de la familia en esclarecer y recuperar la memoria de Epifanio, han salido a la luz nuevas informaciones que permiten ir reconstruyendo su biografía.

Nació en el Mas de Pessetes de Vistabella, cambiando varias veces de residencia dentro del término municipal de Puertomingalvo (Teruel), en la masía de Las Simonas y masía de Griva. Ya casado con Francisca Tena Gascó volvieron a Vistabella en 1935 donde fijaron su residencia definitiva, y trabajó de carpintero en su taller del carrer Sense Cap donde recibió algunos encargos del ayuntamiento.

Pagos: […] a Epifanio Pitarch, carpintero, 37,10 ptas. por jornales y materiales para la construcción de una puerta para el cuartel de la guardia civil. […] (Libros de Actas Municipales. Tomo 181-12-1935)

Pagos: […] a Epifanio Pitarch 17.50 ptas. por pago de los objetos detallados en el recibo adjunto, empleados en la Escuela de Niños. […] (Libros de Actas Municipales. Tomo 18. 15-3-1936)

Poco antes de la entrada en Vistabella de las tropas de García Valiño el 3 de junio de 1938, viajó a Socuéllamos (Ciudad Real) junto a otros vecinos, allí estuvo trabajando algunos meses hasta que regresó a su domicilio al ser llamado a quintas por segunda vez. (Testimonio oral)

El 10 de febrero de 1941 fue detenido en Vistabella y conducido al Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores n.º 63, 3ª compañía, de Valencia, donde permaneció ingresado hasta el 6 de septiembre del mismo año. (Archivo militar de Guadalajara).

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Hay que destacar que Epifanio anteriormente ya había realizado el servicio militar con el reemplazo de 1920, que su quinta fue llamada a filas y participó en la guerra, y que tuvo que volver a hacer el servicio militar en 1939. Los motivos de su detención e internamiento no constan en la documentación del BDST, tal vez el estudio de la documentación de Falange de Vistabella, que tenemos pendiente de verificar, pueda aportarnos algún informe o denuncia que expliquen su detención.

Ahora sabemos gracias a otro testimonio que después de su detención en 1947, fue trasladado a la cárcel de Lucena del Cid donde fue visitado por su esposa Francisca; Raül González Devís (GRMHC) buscó sin éxito su partida de defunción en el Registro Civil de ese ayuntamiento, por lo que es de suponer que su “desaparición” se pudo producir durante el traslado desde Lucena a la cárcel de Castellón.

Ver el artículo de J. L. Porcar en este mismo blog: “Epifanio, la memòria recuperada, a la recerca de la veritat” y la carta de Eva Pitarch, su nieta, reproducida a continuación.

Charla del brigadista internacional Josep Almudéver

Imatge José Jordán

Dentro del programa de las IX Jornadas de Memoria Histórica de Vistabella del Maestrat se ha podido incluir a última hora una charla de JOSEP ALMUDÉVER MATEU, de 99 años, uno de los dos últimos brigadistas internacionales vivos.

Aprovechando su estancia temporal en Alcàsser, se ha ofrecido a participar en las Jornadas y, aunque el programa ya estaba cerrado, hemos ajustado su intervención para el domingo día 12 a las 17.30. La salida prevista para el día 12 a las trincheras de la Serra de la Batalla se mantiene, pero durará sólo medio día volviendo al pueblo para comer.

Josep Almudéver nació en Marsella, a los 17 años falsificó su documentación para poder ingresar en el Ejército Popular de la República Española. Fue herido en el frente por un obús y evacuado a Valencia. Se alistó en las Brigadas internacionales, aprovechando su doble nacionalidad francesa y española. Pasó por los campos de concentración de Los Almendros y Albatera, por las cárceles de Porta Coeli, la Modelo y Aranjuez y al salir se exilió a Francia. Entre 1945 y 1947 actuó como enlace y punto de apoyo de la guerrilla antifranquista en Alcàsser, Picassent, Silla… En la actualidad vive cerca de Toulouse y viaja todos los años a España el 14 de abril, acompañado del historiador Toni Simó, para dar ciclos de conferencias en institutos, asociaciones, partidos… La Generalitat Valenciana le otorgó el galardón de Embajador en 2016. Es un ejemplo de compromiso inquebrantable, y un testimonio viviente que tendremos la suerte y el honor de compartir el próximo día 12 en Vistabella del Maestrat.

Foto de Josep Aguado, Marina Fuertes i Carles Sánchez

IX Jornadas de Memoria Histórica de Vistabella

Los días 11, 12 i 18 de agosto se celebraran la IX Jornadas de Memoria Histórica de Vistabella del Maestrat.

La Batalla de Levante, de la que este año se cumple el 80 aniversario, y la guerrilla antifranquista serán los temas principales que se tratarán en las jornadas de este año; además se presentará el primer mapa de fosas de la provincia de Castelló, y haremos dos recorridos, uno urbano explicando algunos episodios de la II República y la guerra civil, y otro visitando las trincheras de la Serra de la Batalla.

Os esperamos. Salud y memoria.

Festejos taurinos durante la II República. El Niño de la Estrella

El origen del movimiento contra los espectáculos taurinos no es reciente, ya durante la II República algunos sectores del Movimiento Anarquista a través de la prensa confederal intentaban concienciar a las clases populares contra esta anacrónica aberración. El Gobierno republicano también intentó acabar con este tipo de espectáculos promulgando una Orden en 1931, justificada con muy buen criterio, por motivos de humanidad y porque […] “el Gobierno de la República tiene que cumplir una misión de Cultura” […] Se prohibía así la celebración de corridas de toros y se autorizaba a los gobernadores civiles a destituir a los alcaldes en cuyas poblaciones se realizaran. Sin embargo, al constatar que esta Ley se incumplía reiteradamente, se promulgó una nueva disposición en enero de 1932 que […] permitiría celebrar corridas de toros y novillos en plazas provisionales, siempre que la lidia corriese a cargo de toreros profesionales, prohibiendo “en absoluto que se corran toros y vaquillas ensogadas o en libertad por las calles y plazas de las poblaciones” […]

En 1932 el Ayuntamiento de Vistabella comunicó al Gobernador Civil la celebración de una corrida de becerros en la que, para cumplir con las disposiciones vigentes, contrataron a Silvino Rodriguez, nombre con el que el Niño de la Estrella debutó en 1928.

422/14-11-32. Castellón-Gobernador Civil.
[…] Participando que entre 3 y 4 de la tarde de hoy ha sido llevado al matadero un becerro y antes de entrarle a dicho establecimiento ha sido capeado y muerto a estoque, que eso era costumbre antigua y el caso de hoy ha sido una repetición de aquellos hechos, no obstante esta Alcaldía lo pone en conocimiento de dicha Autoridad por considerarlo no es una infracción a las disposiciones vigentes, y que no ha habido el menor incidente que lamentar. […]

El día 18 Gobernador Civil preguntó al Ayuntamiento por los autores de la capea y ese mismo día le respondieron:
[…] los autores de la capea que tuvo lugar el día 14 del corriente fueron D. Francisco Gil Solsona, D. Ignacio P. Gomis Alonso, auxiliados por el novillero Silvino Rodriguez (a) Niño de la Estrella, natural de la aldea de La Estrella del municipio de Mosqueruela (Teruel) auxiliado por un compañero y un hijo del vecino de Villafranca del Cid, Julio Monfort. […]

La Estrella. Término municipal de Mosqueruela (Teruel) Vista desde el término municipal de Vistabella del Maestrat

Entre 1932 y 1935 se continuaron realizando corridas de becerros. El Reglamento de Policía y Espectáculos Públicos de 1935 reiteraba la prohibición de correr toros y novillos por las calles, por lo que es de suponer que durante todo este periodo no se corrieron toros embolados en las fiestas de Vistabella.

En 1935 el Niño de la Estrella volvió a torear en Vistabella.

[…] También, en el año 1935, se desplazó a Vistabella en donde toreó otro astado en la Placeta del Matadero (sic), al prohibírselo en su pueblo […]  (Monferrer Guardiola, 2010, p.146, nota 169.) […] Cuenta L. Portillo, “un vecino de Vistabella, que era conocido por “Paco” [Gil Solsona], el de la lotería [así conocido porque le tocó la lotería] y que ejercía como practicante [y barbero] en dicho pueblo, recibió un regalo del Niño de la Estrella consistente en una alfombra, que mi mujer, cuando aún era una niña, bordó en ella la siguiente inscripción: “Recuerdo del Niño de la Estrella” cf. Portillo, 1985a. Este texto lo reproduce Navarro, 2003, p. 133 […]

El Niño de La Estrella.

Silvino Zafón Colomer nació el 12-09-1908 en La Estrella (Mosqueruela), en una familia de 5 hermanos hijos de Ramón Zafón y Petronila Colomer. A los 8 años empezó a trabajar de pastor hasta que cumplió los 12 y viajó a Barcelona para trabajar en el negocio de un familiar.

Debutó en público en Vinarós el 01-09-1928 con el nombre artístico de Silvino Rodriguez, y ese mismo año se trasladó a Francia donde participó en 14 festejos taurinos en la región del Midí. En 1930 volvió a España y debutó en Madrid el 28 de junio.

El Liberal (Madrid. 1879). 7/8/1928

En el otoño de 1936 después de comenzar la guerra, hubo un éxodo de toreros famosos a zonas controladas por los golpistas, pero el Niño de La Estrella, fuertemente comprometido con su ideología izquierdista, permaneció en zona republicana y participó en una corrida en Barcelona a beneficio de las Milicias Antifascistas. A finales de 1937 se incorporó a la 96ª Brigada Mixta del Ejército Popular (“Brigada de los Toreros”), donde se alistaron los toreros de izquierdas a través de la Asociación de Matadores de Toros y Novillos de cuya junta directiva formó parte. El Niño de La Estrella fue comisario político y peleó en el frente de Teruel.

Después de la guerra, con el pretexto de que había tenido una escopeta en el año 1930, fue encarcelado unos días en la cárcel de Mosqueruela y después en la de Torrero (Zaragoza), después de esto su situación se hizo muy difícil permaneciendo inactivo entre 1943 y 1947, su última actuación en Castellón fue en 1941 en una novillada de las fiestas de La Magdalena.

En 1945, en un amplio operativo organizado por la Guardia Civil para acabar con el grupo guerrillero de José Ramia Ciprés (“Petrol”), fueron detenidas 14 personas de varios pueblos de Teruel y Castellón acusados de encubrir o colaborar con la guerrilla. El 13 de junio la Guardia Civil de Villafranca al mando del Capitán Eustasio Llorente Sáinz, se presentó en La Estrella con Juan Pallarés Márquez, miembro del grupo de Petrol detenido en Monroyo el 31 de mayo, este declaró que Silvino Zafón había actuado como enlace mientras los guerrilleros permanecieron escondidos durante 30 días en una cueva próxima a La Estrella para burlar el cerco de la Guardia Civil. La acusación de Juan Pallarés ocasionó la detención de Silvino y de su hermano Demetrio, ambos fueron conducidos a la Prisión Provincial de Castellón, después a la de Teruel y finalmente ingresaron en la de Zaragoza donde Silvino permaneció hasta el 24 de noviembre de ese mismo año. Ambos hermanos fueron puestos en libertad condicional por falta de pruebas, sin embargo otros vecinos de La Estrella no tuvieron la misma suerte; el matrimonio formado por Saturnino Colomer Lázaro y Felipa Pallarés Vicente fue detenido el 21 de abril en su domicilio en la masía de La Clotada (Mosqueruela), y trasladado a La Estrella donde Saturnino recibió una brutal paliza a manos de la Guardia Civil de la que fue testigo el vecino Julio Peris Salvador. Saturnino,  condenado a muerte, fue ejecutado en la Prisión de Zaragoza a las 6.30 horas del 4 de octubre de 1947, junto a Jesús Borrás Salavert y José M.ª Alarcón Flores acusados de pertenecer a  la partida de “Petrol”. Felipa fue condenada a 12 años y un día de los que cumplió 8 años volviendo posteriormente a residir en La Estrella.

Después de pasar por la cárcel, Silvino Zafón tuvo una vuelta fugaz a los ruedos, su última actuación fue en 1948, el mismo año que marchó a Francia (Arlés) donde continuó por un tiempo con su profesión. El 14-03-1963, a los 54 años falleció en un accidente de tráfico.

FUENTES:

Fortanet, X.  Silvino Zafón Colomer “Niño de la Estrella”. Último torero republicano. Programa Fiestas Patronales Virgen de la Estrella. Mosqueruela. 1986.

“La Brigada de los Toreros” entrevista a Javier Pérez Gómez. El sueño igualitario/Cuadernos Cazabaret n.º 21, 23 de noviembre de 2005. http:/www.elmasino.com/cazabaret/esi/21

Portillo de Ibarlucea, L. “Un famoso torero del Maestrazgo. El Niño de la Estrella”. Diario de Teruel. Fiestas del Ángel. 16 junio 1985a, s.p.  (Ref. A Vistabella)

MONFERRER GUARDIOLA, Rafael. El Niño de la Estrella. Publicaciones de l’Ajuntament de Vilafranca, nº 2. 2010. Nota de prensa:   http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/espectaculos/biografia-el-nino-estrella-rescata-arte-toreo_609122.html

– Entrevista con Julio Peris Salvador el 25-7-2015.

– Registro de correspondencia del Ayuntamiento de Vistabella 1932-1935.

– Procedimiento Sumarísimo Ordinario 351-45.

 

El Hospital Varsovia de Toulouse

Continuación del artículo: Ramón Robres Monferrer. Guerrillero en el Valle de Arán

El Hospital Varsovia, pionero en la investigación y la práctica de la medicina social y atendido hasta 1950 por un equipo médico formado por españoles exiliados, se creó a primeros de octubre de 1944 en un palacete abandonado por los nazis en el nº 15 de la c/ Varsovie en el barrio de S. Cyprien de Toulouse, con la finalidad de atender a los cerca de 150.000 exiliados españoles que se concentraban en los departamentos del Midí francés, además de a los guerrilleros heridos en la Operación Reconquista. La mayor parte de su presupuesto procedía de las donaciones del Joint Anti-Fascist Refugee Committee (JAFRC) de los Estados Unidos, distribuidos en Francia por el Unitarian Service Committee (USC).

El primer director del hospital, el doctor José Miguel Momeñe González era militante del PSUC, y uno de los fundadores, el doctor Diego Díaz Sánchez, fue el jefe de los servicios sanitarios de la Operación Reconquista. La primera hospitalización se realizó el 20 de octubre de 1944 y en los tres primeros meses se atendieron cerca de 200 pacientes, procedentes la mayoría de las divisiones guerrilleras 204, 186 y 99 (en la que estaba encuadrada la 551 Brigada a la que pertenecía Ramón Robres Monferrer).

En 1945 acogió a los supervivientes españoles de los campos de concentración nazis, y para poder funcionar de forma legal como hospital civil, el 30 de mayo de 1945 se creó la Amicale des Anciens FFI et Resistants Espagnols, amparados en la Ley Billoux que permitió el reconocimiento oficial de los refugiados españoles y la habilitación de los médicos inmigrantes de los países aliados. Para entonces ya disponían de la penicilina. Durante este año y hasta septiembre de 1946 ejerció como director el médico catalán Josep Torrubia.

El hospital continuó bajo dirección de médicos españoles hasta 1950, momento en el que Franco, en colaboración con el gobierno de Francia, organizó la operación Bolero-Paprica con la finalidad de ilegalizar al PCE y desarticular las células de resistencia comunistas en suelo francés. En septiembre de ese año la gendarmería francesa detuvo a 276 españoles, entre ellos el equipo médico y el personal del Hosital Varsovia, y los expulsaron a países del Magreb y de Europa del Este.

Ese mismo año en Estados Unidos, cuyo gobierno en plena guerra fría ya mantenía relaciones con el régimen de Franco debido al interés por crear bases militares en España, fue detenido e ingresado en prisión junto con otros miembros del JAFRC, Edward Barsky, director de los servicios médicos de las Brigadas Internacionales en la guerra de España. Denunciados por el Comité de Actividades Antiamericanas del senador fascista McArthy, por negarse a entregar al gobierno de EE.UU. los archivos de la organización que contenían listas de refugiados españoles en Francia, fue privado de su licencia de médico y estuvo en prisión entre junio y noviembre de 1950.

Frente a la campaña anticomunista y acabada la financiación norteamericana, la implicación de médicos franceses y la ayuda del Partido Comunista de Francia lograron la continuidad del hospital. Joseph Ducuing junto con otros médicos crearon la sociedad sin ánimo de lucro Societé Nouvelle Hôpital Varsovie, y tras cinco años de pleitos y batallas legales consiguieron la titularidad del centro que pasó a manos francesas, y pudieron continuar el trabajo social y la asistencia a los refugiados españoles.

En 1952 la nueva sociedad pudo comprar el palacete a su propietario gracias al apoyo del PCF. El hospital continuó con el mismo nombre hasta 1970 cuando fue rebautizado como Hospital Joseph Ducuing, y continuó su labor hasta nuestros días, actualmente asistiendo a inmigrantes subsharianos y magrebíes.

Según los datos que aparecen en el registro de ingresos, Ramón Robres Monferrer ingresó en el Hospital Varsovia procedente de Vall d’Aran, el 25 de octubre de 1944 con una lesión de bala en el antebrazo izquierdo. Estaba alistado en la 99 División 551 Brigada con el grado de guerrillero y constaba como casado. No figura la fecha del alta ni disponemos de ninguna otra información que nos permita conocer su trayectoria a partir de esa fecha.

FUENTES:

– ALTED VIGIL, A.  2003. “La ayuda asistencial española y franco-española a los republicanos”. A. Alted y L. Domergue (coords): El exilio republicano español en Toulouse, 1939-1999. UNED/Université du Mirail. Madrid-Toulouse, pp. 73-90.

– ALVAR MARTINEZ i JULI ESTEVE. 2012. “La batalla del Varsovia”

-MARTÍNEZ VIDAL, Àlvar (coord.) 2010. Exili, medicina i filantropía. L’Hospital Varsòvia de Tolosa Llenguadoc (1944-1950)  Catarroja. Afers.

– MOLANES PÉREZ, Pablo. 2013. El Hospital Varsovia de Toulouse, un proyecto del exilio español. Revista Cultura de los cuidados. Año XVII, n.º 35.