Un cuartel en el Mas Cremat

En el año 1947 se instaló un destacamento provisional de la guardia civil en el Mas Cremat, agrupación de masías alejadas de Vistabella unos 14 kms dentro de la Sierra del Boi. La fecha exacta del inicio de la actividad de este grupo de guardias civiles (seguramente un jefe de puesto y cuatro guardias) se desconoce, aunque con toda seguridad fue posterior al 23 de junio, fecha en la que fue asesinado Joaquín Edo Pitarch en el Mas de Sant Bertomeu. Tampoco se conoce la fecha de clausura del destacamento ni los nombres de los guardias allí destinados, sabemos gracias a Ricardo Pardo Camacho del Aula Militar Bermúdez de Castro, que ni en las Guías Generales de Castelló de 1947/48, ni en los escalafones de 1952/53, aparece referencia alguna.

Mas Cremat. 2017. Foto de Antonio Giner

El objetivo de la guardia civil era controlar la actividad guerrillera antifranquista en los aledaños del barranco del río Monlleó, zona estratégica colindante con los términos municipales de Mosqueruela, Vilafranca, Benassal y Culla, y escenario de varias acciones de la Agrupación guerrillera de Levante (A.G.L.) en 1947, todas ellas minuciosamente descritas en los informes de la guardia civil y en varios trabajos de historiadores.

[…] Al anochecer del 31 de marzo (1947) se presentaron ocho guerrilleros en la masía Cremat en el término de Vistabella (Castellón) y bajo amenazas de muerte exigieron a su dueño Juan Vicente Fabregat la entrega de 40.000 ptas, como multa que le imponían por haber denunciado el paso de unos guerrilleros que se dirigían a Francia. Al manifestarles que no tenía el dinero, se llevaron secuestrados a dos de sus hijos, que fueron liberados al día siguiente tras la entrega de 7.500 ptas, aunque le advirtieron que buscase el resto del dinero exigido, pues irían a cobrarlo más adelante […] Los hijos de Juan Vicente eran Juan y Landelino. Proceso a Vicente Galarza “Andrés”, jefe de la AGL, ACGM, Valencia, Sumarísimo 85-V-47, f. 538. Otras fuentes indican que el pago fue de 13.500 ptas, vid. APCE, Madrid, Movimiento Guerrillero, caja 105, carpeta 4-11, f. 73. Informe del 33o Tercio de la G.C.

Aquí hay que añadir que a otro vecino del mas Cremat, Gregorio Celades Edo, también le reclamaron el pago de 6.000 ptas por haber colaborado en la detención de los cuatro huidos, según consta en informe de la guardia civil.

[…] El 31 de mayo a las 11 de la noche se presentaron tres guerrilleros en el mas Cremat del término de Vistabella (Castellón) donde pidieron comida, les ofrecieron huevos y tomaron dos cada uno, pretendieron pagar su importe pero el dueño no quiso. Al marchar, tras haber estado en la masía unos tres cuartos de hora, se llevaron tres camisas usadas y dos pellejos de vino vacíos. Advirtieron al dueño que no diera cuenta de su presencia a la G.C. hasta pasados dos días “pues ellos se enterarían y en caso de hacerlo lo pagarían caro. No hubo atropello alguno, incluso le dieron la mano al despedirse”. Al celebrarse la romería desde Culla a la ermita de San Juan en Peñagolosa el lunes 2 de junio a las 9 de la mañana, pasaron por esta masía. Compuesta la comitiva por el cura de Culla y numerosos feligreses, les salió al paso Juan Vicente Salvador, el masovero del mas Cremat, y les dijo “que anduviesen con cuidado pues por allí habían estado los bandoleros”. Transcurridas las 48 horas que habían ordenado los guerrilleros, el martes día 3, a las dos de la madrugada, Alejandro Albert Monferrer, el dueño de la masía, y Juan Vicente Salvador, su mediero, subieron a Vistabella y se presentaron en la casa cuartel donde dieron cuenta. […]
Escrito fechado en Castellón el 7 de junio de 1947 del gobernador civil de la provincia al ministro de la Gobernación y al director general de Seguridad, AHP, Castellón, Gobierno Civil, caja 11.245.

[…] El 23 de junio en Vistabella (Castellón) una partida de seis guerrilleros asesinaron al ermitaño de la ermita de San Bartolomé, posiblemente por haberles delatado. Sobre las nueve y media de la noche cuando se hallaba sentado en un muro inmediato a la ermita su ermitaño Joaquín Edo Pitarch, de 55 años, vecino de Vistabella, acompañado de Manuela, su hija de 6 años, se les presentaron seis guerrilleros, que se dirigieron hacia éste. En ese momento acudió también su otra hija, Adelina, de 20 años, que regresaba con el ganado y vio mientras lo encerraba en el corral como hablaron con su padre y le preguntaban si tenía armas. Le ayudaron los guerrilleros a encerrar los animales y le indicaron que se diera prisa. Una vez terminaron le ordenaron que entrara en la casa junto con su hermana pequeña, y una vez dentro les cerraron la puerta. Los guerrilleros al momento efectuaron seis disparos sobre el vientre del infortunado, dándose a la fuga a continuación. Al oír quejarse al padre, la hija y su esposa salieron de la casa a los diez minutos, y le encontraron malherido, falleció media hora después. Este asesinato causó extrañeza pues el ermitaño mantenía gran simpatía con todos los masoveros. Se achacó esta venganza posiblemente a que en el año 1940 cuatro huidos que pretendían pasar a Francia fueron detenidos por fuerzas del puesto de Vistabella, al recibir una confidencia del dueño del mas Cremat y posiblemente creyeran que el ermitaño también hubiera sido partícipe de esta denuncia, pues había una gran relación y amistad entre ambos. […]
Escrito fechado en Castellón el 28 d junio de 1947 del gobernador civil de la provincia al ministro de la Gobernación y al director general de Seguridad, AHP, Castellón, Gobierno Civil, caja 11.245.

Las anteriores reseñas están publicadas en el libro de SANCHÍS ALONSO, José Ramón. “Maquis: Una historia falseada. La Agrupación Guerrillera de Levante : desde los orígenes hasta 1947”. Zaragoza. 2007. Departamento de Educación, Cultura y Deporte, Dirección General de Patrimonio Cultural, Gobierno de Aragón y Asociación Pozos de Caudé (Teruel) 2 vols. pp. 816, 817 y 822.

Los motivos de la ejecución de Joaquín Edo, del secuestro de Juan y Landelino, y de la extorsión a Gregorio Celades recogidos en los informes de la guardia civil, aunque ciertos, son  incompletos. Basándonos en dichos informes, en otros existentes en los archivos del P.C.E. y en los testimonios coincidentes de varios vecinos, podemos aclarar un poco esta historia. Por otra parte todos coinciden también en que la detención de los huidos de la coveta del Soero, se produjo en 1939 y no en 1940 como indica la guardia civil, y es muy probable que fuera así ya que existe una entrada en el libro de actas municipales de 1939 en la que figura el coste de la manutención de varios forasteros detenidos en los calabozos de Vistabella.

17-9-1939 […] Aprobar y pagar los gastos realizados por la manutención de varios detenidos forasteros durante cinco días que importa la cantidad de 114’50 ptas. y que dicha cantidad se pague del capítulo de imprevistos. […] Actas municipales, AMV tomo 20.

Pepito de Mosqueruela. Archivo provincial de Teruel. Imagen cedida por Raül González Devís, autor de “Maquis i masovers”

En resumen se puede afirmar que estas acciones del grupo guerrillero de José Vicente Zafón “Pepito de Mosqueruela”, fueron consecuencia de la denuncia ante la guardia civil que ocasionó la detención y posterior fusilamiento de los huidos, después de ser sometidos a interrogatorios durante varios días. Los detenidos eran cuatro soldados republicanos fugitivos que intentaban llegar a Francia después de finalizar la guerra en 1939, y estuvieron varios días esperando la recuperación de uno de ellos que viajaba herido.
Juan Vicente Fabregat después de que pasaran por su masía pidiendo comida, les denunció en el cuartelillo de Vistabella y preparó con la guardia civil un plan para capturarles con la ayuda de otros vecinos armados, entre ellos Joaquín Edo Pitarch. Con engaños les convencieron de ir por la noche a cenar al Mas Cremat, allí el grupo de vecinos consiguió reducirlos y atarlos y mandaron aviso a Vistabella. Hasta que la guardia civil se presentó por la mañana, como afirman varios testimonios, Joaquín Edo maltrató a uno de ellos lanzándole cerillas encendidas al pecho descubierto. Después de varios días, cuando fueron sacados del calabozo y trasladados, los detenidos presentaban un estado físico lamentable y fueron obligados a subir a un camión atados entre ellos mientras eran golpeados con un vergajo.

Posteriormente a estas detenciones el jefe de puesto de la guardia civil de Vistabella, el cabo Juan Bezares García, fue ascendido de grado, y el vecino del Mas Cremat y colaborador de la guardia civil, Manuel Vicente Barreda, ingresó en el cuerpo siendo trasladado a Benicassim para protegerle de posibles represalias. También se creó un “Somatén” en el que participaron varios vecinos de masías de la zona adictos al Régimen. El destacamento del Mas Cremat duró pocos años, sabemos que en 1952 ya no existía, ya que en los informes de la guardia civil no figura entre las fuerzas que participaron en la redada organizada para capturar al guerrillero Isaías Jiménez Utrillas “Maquinista” que finalmente fue encontrado asesinado en una balsa próxima al Mas de Monsó.

Como dato complementario hay que añadir que algunos vecinos eran obligados a llevar suministros al destacamento desde Vistabella, se les encargaba un trabajo al cual no podían negarse y por el que no se cobraba. Eduardo Safont recuerda que tendría unos 19 años cuando transportó con su macho la comida que los guardias recibían del economato de la guardia civil.

Un pensament sobre “Un cuartel en el Mas Cremat

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